La crisis del consumo afecta a toda la provincia, pero en los departamentos alejados del Gran San Juan se suma una dificultad adicional: trasladar mercadería cuesta más y la cantidad de clientes es menor.
Referentes comerciales describen un escenario de ventas débiles, problemas para financiar stock, servicios más caros y crecimiento de la informalidad. Algunos negocios reducen horarios, postergan inversiones o cierran porque no pueden sostener costos fijos.
La expectativa puesta en la minería
En departamentos mineros, parte de la esperanza está vinculada con la llegada de trabajadores y nuevas contrataciones. Un aumento de la actividad puede mover hospedajes, gastronomía, transporte, ferreterías y comercios de proximidad.
Sin embargo, el impacto no será automático. Si las empresas compran fuera del departamento o concentran el alojamiento en campamentos, el comercio local puede quedar al margen del movimiento económico.
Los municipios y cámaras empresarias deberán ayudar a formalizar negocios, mejorar medios de pago y vincular proveedores con las compañías. También será necesario revisar infraestructura, conectividad y logística, condiciones que hoy encarecen operar lejos del centro provincial.
La minería aparece como una posibilidad concreta, pero no reemplaza una política comercial. Para que la expansión llegue a los pequeños negocios, deben existir reglas de compras locales, capacitación y oportunidades accesibles para quienes ya viven y trabajan en cada comunidad.



