Marcelo Orrego volvió a colocar la previsibilidad, la seguridad jurídica y el equilibrio fiscal en el centro de su discurso económico. El gobernador participó en Buenos Aires del ciclo Democracia y Desarrollo junto con otros mandatarios provinciales y sostuvo que el sector privado debe convertirse en el motor del crecimiento.
El encuentro reunió a Orrego con Rogelio Frigerio, Raúl Jalil, Martín Llaryora y Jorge Macri. Ante referentes empresariales, el sanjuanino defendió la necesidad de sostener reglas estables para proyectos que requieren inversiones de largo plazo, particularmente en sectores como la minería.
Confianza, RIGI y capital privado
Orrego afirmó que la confianza tarda en construirse y puede perderse rápidamente. En esa línea, señaló que la estabilidad fiscal y la seguridad jurídica son condiciones indispensables para que las compañías decidan instalarse, financiar proyectos y sostener operaciones.
También valoró el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones como herramienta para acelerar emprendimientos estratégicos. San Juan concentra buena parte de las expectativas nacionales alrededor del cobre, con proyectos de gran escala que demandarán caminos, energía, agua, proveedores y trabajadores capacitados.
El interrogante por los beneficios locales
El discurso de previsibilidad tiene una segunda parte que deberá medirse dentro de la provincia. Atraer capitales no garantiza por sí solo empleo sanjuanino, contratación de proveedores locales ni una distribución equilibrada de las oportunidades entre los departamentos.
El Gobierno deberá acompañar los incentivos empresariales con controles, formación laboral, infraestructura y mecanismos transparentes de contratación. La confianza reclamada por los inversores también debe extenderse a comerciantes, productores y pequeñas empresas que esperan participar del crecimiento.
Políticas que superen una gestión
Orrego sostuvo que los dirigentes son circunstanciales y que las políticas deben proyectarse más allá de un mandato. El planteo apunta a consolidar reglas que sobrevivan a los cambios políticos y permitan planificar inversiones durante varios años.
La prueba será trasladar esas definiciones a resultados concretos: empleo registrado, compras locales, mejores servicios e infraestructura útil para las comunidades. Sin esos indicadores, la previsibilidad puede quedar reducida a una garantía para el capital, sin transformarse en seguridad económica para los sanjuaninos.


